Un fin de semana de risas y descanso.

 El fin de semana comenzó como una idea de descanso y risas, con el buen clima para fluir sin apuro, el día sábado inicio de una manera agradable, despertándome después de las 9, esperando que llegara la chica que justo ese día me iba a dar un masaje, el cual duro 2 horas, salí renovada y fresca como una lechuga, para después dar inicio a mis actividades y tareas solicitadas, la tarde fluyo de manera lenta y agradable, mientras yo hacía tarea de geología, específicamente dibujos sobre las dorsales oceánicas, plataformas continentales, cuencas, trasarco y transtensional, aulacogeno y las trincheras, donde me relaje dibujando y coloreando la tarea, se dieron las 12:00 am y yo aun no terminaba, decidí irme a dormir, dispuesta a terminar el domingo en la mañana, ósea unas horas más tarde.

Horas después me desperté la mañana del domingo, completamente descansada, empecé el día desayunando galletas con una tasa de té, para después arreglarme y maquillarme ya que mi familia y o saldríamos a ver a mis abuelos hasta su casa, se dieron las 10:40 am y salimos de la casa para ir a recoger a mi mejor amigo, a que teníamos planeado invitarlo a comer al negocio de mi abuelo en Villa Hidalgo. A las 11:40 aproximadamente llegamos a Villa Hidalgo donde comimos unos ricos tacos de carnitas que mi abuelo vende en su negoció.

Cuando terminamos nos despedimos de la familia y nos fuimos a visitar a mis abuelos paternos en la localidad de Estación Ventura en Soledad, a unos 15 minutos de Villa Hidalgo. Llegamos a eso de las 2 de la tarde y empezaron las risas, en la casa tenemos un triciclo que utilizamos para aventarnos desde la subida empinada que se encuentra para llegar a la casa, entre risas y caídas, comenzamos a lanzarnos en el triciclo desde la parte alta hasta lo más bajo, después de soltar mucha tierra por frenar el triciclo mis hermanos, mi mejor amigo y yo, fuimos a la plaza donde están los columpios, el tiempo paso rápido y nos regresamos a la casa de mi abuelita para comer, donde nuestros estómagos fueron abrazados por arroz con frijoles con queso con chile rojo y tortillas hechas a mano recién puestas en el comal.

La noche comenzaba a hacerse presente y mis papás nos dijeron que debíamos regresar a la cuidad, en el camino de regreso disfrutamos del atardecer y el inicio de la noche, con un frio ligeramente húmedo, llegando a la cuidad, fuimos a dejar a mi mejor amigo a su casa, para después llegar a nuestro hogar y hacer todo lo necesario parta el siguiente día, que sería regresar a la rutina de todos los días, ir a la universidad.

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